el águila de tu imagen.
Caída libre a brochazos,
la del recuerdo,
la oscuridadque fabrica con esmero
tus vestidos,
se acuesta en mi nube llana
con la intención de enmascararme.
El momento del trance llega
agachado y desarmado;
brillando como grandes vahos
sobre la ciudad nocturna:
cuando tú, un segundo mía.
Desdibujada la esencia
te quiero a mi lado, bella.
Me queda una brisa en la boca,
ocupa el que no es tu regalo,
me ocupa.
Se extiende la varita
y llega el viril astado
con letras de amor por cuerpo,
aliento de tu aliento el suyo;
me dejo cojer sin capote.
No deja muerte ni herida.
La escena cambia con tus alas
abrigadas por cuervos
arrancantes de besos
que besos en ti no eran
porque te quise con prisa.
Felipo el del Calipo

0 Opiniones (gracias):
Publicar un comentario en la entrada