Te pretendo tremenda como eres,
con tus pensamientos suavísimos
y esa sonrisa deselegantemente discreta
y esa mirada tuya de soslayo,
como por completo avergonzada
a drede, invitándome a conocer
lo oculto tras la simplicidad
con que mis mentes provocan
el estado permanente de idealización,
de imaginación fulgurante
y creación del drama y la poesía,
un verso más largo que un año de versos
desprendido de unas palabras simples
y complicadas como ninguna otra.
Felipo el del Calipo
miércoles 4 de febrero de 2009
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